¿Conoces sobre los Padres Tóxicos? Descubre todo sobre ellos aquí

Los Padres Tóxicos, son aquellos progenitores que durante la crianza de sus hijos suelen causar dolor y problemas psicológicos que en muchas ocasiones, logran trascender la edad de sus hijos. No obstante, tal condición se puede superar, al igual que sus efectos en los hijos y en los propios padres. Conoce más acerca de este interesante tema en este artículo.

Padres Tóxicos

¿Qué es?

Los Padres Tóxicos, este término se utiliza para definir a aquellos progenitores, padre o madre que tienden a repetir o trasladar sus propias disfunciones y vivencias a la vida de sus hijos, llegando a afectar de forma negativa, la vida de los demás y, en este caso, la de sus hijos, a quienes educan pero de una forma poco o nada aconsejable. (Ver artículo: Padres Autoritarios).

Bien sea que se quiera o no, los padres plantan en los hijos semillas mentales y emocionales. Dichas semillas crecen a medida que sus descendientes también lo hacen. En algunas familias, son semillas de amor, respeto e independencia, en cuyo caso, el niño crece además de feliz, con una personalidad  saludable y un comportamiento adecuado.

No obstante ello, no en todos los casos es así, pues, en algunas ocasiones, dichas semillas son de miedo, obligación o culpa. Hay muchos padres que actúan de manera abusiva hacia sus hijos, y tal comportamiento tóxico se vuelve consistente y dominante en la vida de un niño, que como se sabe, tienden a repetir estos patrones de conducta.

Padres Tóxicos

Si bien es cierto, todos los padres cometen errores en la educación de sus hijos; eso es normal, ya que no hay un padre perfecto ni una receta perfecta para criar a un niño. Pero hay una línea clara cuando se dan demasiados errores, especialmente la repetición de comportamientos abusivos hacia los niños, que conducen a un entorno doméstico tóxico que causa graves daños emocionales a una persona joven e inocente.

Todos los padres que tienen una promesa de amor y cuidado, mientras que al mismo tiempo maltratan a sus hijos, se les llama Padres Tóxicos. De forma frecuente, todos los padres tóxicos dicen amar a sus hijos, y casi siempre lo dicen en serio; pero el amor implica mucho más que sentimientos expresados; pues el amor real hacia los hijos es también una forma de comportarse.

Lo que los Padres Tóxicos llaman amor, rara vez aparece como un comportamiento nutritivo, reconfortante, alentador, respetuoso, valorado y aceptado. Estos padres, usualmente hacen cosas sin amor en nombre del amor. Así es como causan un gran daño emocional a sus hijos. La infancia perdida, la depresión, la ansiedad, los sentimientos paralizantes de culpa y vergüenza y la baja autoestima, son solo algunos de los efectos frecuentes de una educación tóxica.

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Además de ello, todos los seres humanos tienden a repetir patrones familiares de sentimientos, sin importar cuán dolorosos y contraproducentes puedan ser. En otras palabras, los hijos de Padres Tóxicos intentan recrear sus viejas y dolorosas experiencias en otras relaciones de la edad adulta.

En consecuencia, se está haciendo un doble daño. Los hijos de Padres Tóxicos, rayando en padres abusivos, tienden a convertirse en personas también tóxicas,y  en sus propios abusadores. Y pronto los abusadores de los demás, convirtiéndose en un ciclo dañino. (Ver artículo: Padres Permisivos).

Ahora bien, la mayoría de los padres realmente hacen todo lo posible para brindarle a sus hijos una educación feliz y saludable, pero incluso estas personas pueden cometer algunos desaciertos accidentalmente, que pueden desencadenar en futuras citas a terapias. Pero también hay algunos padres que van más allá del error ocasional, y pasan a la categoría de Padres Tóxicos.

 Padres Tóxicos

Comportamiento de los Padres Tóxicos

Cada familia es un sistema, donde cada uno forma parte de un grupo de personas interconectadas, donde cada uno de ellos se ve afectada de manera profunda y a menudo, oculta por el otro. Por tanto, el núcleo familiar, supone una red compleja de todo un espectro de sentimientos positivos y negativos, desde el amor, el orgullo, la alegría hasta los celos, la culpa y la ansiedad.

Ahora, indistintamente de que los padres sean o no tóxicos, hay varios comportamientos que pueden causar tanto daño emocional y mental a un niño, que termina afectándolos mucho, incluso después de que hayan crecido. En tal sentido, si se llega a experimentar alguna de las siguientes situaciones cuando se era niño, es muy probable se provenga unos Padres Tóxicos, bien de uno o ambos padres, por lo menos menos levemente tóxicos:

No proporcionan afirmación y seguridad

Algunas personas creen que mostrar un amor duro es una forma importante de garantizar que sus hijos puedan cuidarse a sí mismos en el futuro. Si recibiera este enfoque regularmente, podría incluso creer que esto ha tenido un impacto positivo en su vida.

No obstante, si eventualmente se desmorona ahora por una falla o rechazo percibido, seguramente que esto obedezca a la negativa de unos Padres Tóxicos, al querer proporcionar la seguridad y la afirmación adecuadas cuando era joven. El amor difícil puede funcionar a veces, pero no puede ser el único enfoque que un padre toma si quiere que su hijo se convierta en un adulto completo.

Padres Tóxicos

Demasiado críticos

Los padres de todos critican de vez en cuando. Ahora sin este ingrediente, es decir, la crítica sana, nunca se podría aprender a hacer muchas de forma adecuada, como algunas tareas domésticas, como lavar la ropa, cocinar, etc. Pero los Padres Tóxicos llevan esto a los extremos por ser demasiado críticos con todo lo que hace su hijo.

Se debe acotar al respecto, que los padres efectivamente pueden llegar a cometer el error de creer que hacen esto para asegurarse de que sus hijos eviten cometer errores costosos. Pero, lo que realmente hace este comportamiento es lograr que el niño desarrolle una dura crítica interna que puede ser un límite paralizante durante la edad adulta.

Exigen la atención

Los Padres Tóxicos a menudo, logran convertir a sus hijos en sus propios sustitutos parentales, exigiendo su atención en todo momento. Tal situación, puede llegar a verse como una unión entre el padre y el niño, pero en realidad es una relación parasitaria que requiere mucho tiempo y energía del niño, cuando estos deben enfocarse en aprender otras habilidades.

En ocasiones puede resultar una tarea difícil, que un le permita a sus hijos el espacio suficiente para crecer y ser niños, sin exigir una interacción constante para satisfacer sus propias necesidades.

Padres Tóxicos

Hacen bromas pesadas

Todos los padres pudieran ocasionalmente hacer bromas a sus hijos, pero cuando los llamados chistes se tornan frecuentes puede llegar a convertirse en un gran problema. No es necesario aceptar este tipo de comportamiento solo porque es el padre, siempre ha bromeado sobre algo del niño, como la estatura o el peso.

Tal situación, es una táctica socavadora que puede hacer que el niño se sienta muy mal consigo mismo. Si un padre tiene una preocupación legítima para hablar con su hijo, debe ser honesto y no crítico, en lugar de hacer bromas malas. (Ver artículo: Consejos Para Padres).

Justifican un mal comportamiento 

Los Padres Tóxicos, logran hacer creer al niño que el padre lo maltrató física o emocionalmente porque se lo merecía. Si es así, aun puede estar justificando el terrible comportamiento de otros a su propio costo. Los Padres Tóxicos pueden torcer cualquier situación para satisfacer sus necesidades, y esto deja a los niños con dos opciones: aceptar que sus padres están equivocados, o internalizar toda la culpa.

En este sentido, se ha evidenciado que en la mayoría de los casos, los niños, incluso en edades adultas, eligen la última opción, es decir crecen pensando que la conducta de sus padres se debió a su propio comportamiento, la cual seguramente, repetirán con su propia descendencia.

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No permiten expresar emociones negativas

Los padres que se niegan a nutrir las necesidades emocionales de sus hijos, y desestiman sus emociones negativas están creando un futuro donde el niño se sentirá incapaz de expresar lo que necesita. No hay nada de malo en ayudar a los niños a ver el lado positivo de cualquier situación.

No obstante, ser completamente despectivo de algunas manifestaciones emocionales negativas, así como las necesidades emocionales de un niño, puede llevar a la depresión y hacer que sea más difícil para ellos manejar adecuadamente la negatividad como adultos.

Asustan, incluso a sus hijos adultos

El respeto y el miedo no necesitan ir de la mano. De hecho, los niños que se sienten amados, apoyados y conectados son mucho más propensos a ser felices como adultos. A pesar de que la disciplina de algún tipo será inevitablemente necesaria de vez en cuando, los padres no tóxicos no usan acciones y palabras altamente temerosas que dañan permanentemente la psique humana.

Padres Tóxicos

Los niños no deberían tener miedo de ser respetuosos, y los niños o hijos adultos no deberían tener que sentirse ansiosos cuando los padres los llaman o envían correos electrónicos; los Padres Tóxicos, suelen asustar a sus hijos con el solo hecho de hablar.

Sobreponen sus sentimientos

Los padres, pueden creer que sus sentimientos deben ser lo primero en los asuntos familiares, pero esta es una forma anticuada e inadecuada de pensar, que no fomentará unas relaciones positivas. Aunque los padres deben tomar la decisión final sobre todo, desde la cena hasta los planes de vacaciones, es necesario tener en cuenta los sentimientos de cada miembro de la familia, incluidos los niños.

En este sentido, los Padres Tóxicos, suelen anteponer su voluntad y sus propios sentimientos de forma constante, obligando a los niños a reprimir sus propios sentimientos para apaciguar a sus padres o no confrontarlos.

Coartan sus metas

En caso de que los padres se interesen en todo lo que hacen los hijos, hasta el punto de tomar el control de los proyectos o metas de los hijos. Tal situación, puede parecer como una acción del padre que está interesado en la vida de su hijo, pero lo que a menudo hace es dificultar que el niño realmente alcance sus metas.

Padres Tóxicos

Tal conducta puede llegar a descarrilar o anular las metas de los hijos, pues estos sienten que los padres toman el control de sus proyectos a lo largo de toda su vida, y los Padres Tóxicos llegan a controlar la vida de los hijos, saliéndose  con la suya. (Ver artículo: Reflexiones para Padres e Hijos).

Culpa y dinero como mecanismo de controlar

Todos los niños han experimentado un viaje de culpa de sus padres, pero los Padres Tóxicos, suelen recurrir a esta táctica de manipulación de forma regular. Incluso en el niño ya adulto, es posible que el padre aún le controle al dar regalos caros, y luego esperar algo a cambio.

En caso de que este no lo haga, intentarán hacerle sentir culpable por todo lo que han hecho por ellos. Mientras que los padres saludables saben que los niños no les deben una respuesta específica a cambio de dinero o regalos.  En especial cuando estos presentes no fueron solicitados en primer lugar.

Padres Tóxicos

Dan el tratamiento silencioso

A veces conversar, resulta algo difícil cuando se está enojado, pero dejar de lado a un niño con el tratamiento silencioso es muy dañino e inmaduro. Eliminar este tratamiento pasivo-agresivo, perjudica cualquier tipo de relación y hace que el receptor se sienta presionado para solucionar la situación, incluso cuando no hizo nada malo.

Si un padre está demasiado enojado como para tener una conversación racional, debe excusarse por unos minutos en lugar de ignorar descaradamente a su hijo, esta práctica en muy común en Padres Tóxicos que manipulan al hijo por medio de este mecanismo.

Ignoran los límites saludables

En algunas ocasiones, los padres pueden justificar mantener una estrecha vigilancia sobre sus hijos y, en ciertas situaciones, incluso puede ser necesario hacer un poco de espionaje para mantenerlos seguros. Sin embargo, todos deben poder establecer límites para sí mismos, especialmente en los adolescentes.

Padres Tóxicos

Los Padres Tóxicos anulan estos límites en todo momento, lo que da lugar a numerosos problemas. Por ejemplo, un padre tóxico abrirá la puerta de su hijo sin tocar primero. Esto establece un patrón que dificulta que sus hijos reconozcan y comprendan adecuadamente los límites más adelante en la vida.

Responsabilizan a los hijos de su felicidad

Si uno de los padres pasaba mucho tiempo diciendo al niño, a cuánto había renunciado por él en relación con su infelicidad, están poniendo expectativas poco realistas sobre el papel del niño en su vida. Ningún niño debe ser responsabilizado por la felicidad de sus padres, tal condición es muestra de que se está frente a unos Padres Tóxicos.

Además, los padres nunca deben exigir que los niños renuncien a las cosas que los hacen felices para igualar la puntuación. El hecho de ser forzado en esta situación, hará que sea difícil para los niños adultos comprender que cada quien es responsable de su propia felicidad.

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Causas

La causas de las relaciones tóxicas , generalmente están asociadas o pueden incluir la mayoría de las veces a relaciones con Padres Tóxicos en el pasado. En este caso, dichos padres, no trataron a sus hijos con respeto como individuos. De igual forma, estos no se comprometen, no se responsabilizan de su conducta o se disculpan.

Otra causa, puede ser un trastorno mental o una adicción grave, en cuyo caso los hijos deben vivir con los efectos nocivos de una paternidad pobre. Sin embargo, si la infancia fue traumática, los hijo crecen con heridas causadas por padres abusivos o disfuncionales.

También está el caso, cuando los que ahora son padres, tampoco curaron sus traumas de haber vivido con unos Padres Tóxicos también; en donde estos pueden lesionar una personalidad sana de su hijo, de manera tal que dificultan el crecimiento normal de sus hijos y su propia recuperación.

Padres Tóxicos

Cuando se crece con una paternidad disfuncional, es posible que no se reconozca como tal. Esta condición se siente familiar y normal. También se puede estar en negación, y no darse cuenta de que han sido abusados ​​emocionalmente, especialmente si las necesidades materiales del hijo se cumplieron.

Por todo ello, las causas no son fácilmente reconocibles, por cuanto muy poco se puede determinar la existencia de alguna anomalía de un sistema familiar sin un estudio más profundo; presentándose en lo visible y superficial como algo normal. Se debe profundizar con el objeto de valorar las reglas ocultas y los conductores emocionales de las familias; en este particular, cuanto más profundo se va, más se puede descubrir.

Por lo general, en el sistema de reglas ocultas y en el esquema de creencias que subyacen, están los elementos que impulsan las actitudes, los juicios y las percepciones. Estas reglas y creencias ocultas, a menudo se expresan en términos de “deberes supuestos a”. Así, en el nivel final de comunicación, estas creencias también pueden expresarse como reglas directas de qué hacer y qué no hacer.

 Padres Tóxicos

En familias razonablemente maduras y solidarias, las creencias y reglas subyacentes se forman en una dirección donde se toman en cuenta los sentimientos y necesidades de todos los miembros de la familia. Las reglas son razonables y proporcionan una estructura ética y moral al desarrollo de un niño. (Ver artículo: Violencia Familiar).

Por otro lado, en las familias con Padres Tóxicos, las creencias subyacentes y las reglas no escritas son casi siempre egocéntricas y egoístas en favor de los padres tóxicos. En las familias tóxicas, las reglas se basan en una percepción extraña y distorsionada de la realidad, colocando a los niños en un lugar donde pueden ser abusados ​​fácilmente.

Características

Como se refirió suficientemente en cómo es la conducta de los Padres Tóxicos, también existen algunas características que se pueden relacionar con este tipo de patología que pueden activar las alertas, para tomar acciones de forma temprana, a continuación se formulan algunos ejemplos de ellos:

Padres Tóxicos

  • Exigen respeto a los niños sin importar qué.
  • Los Padres Tóxicos imponen el camino que deben seguir los hijos. No permiten que tomen sus propias decisiones o sigan sus instintos.
  • No prestan atención a los intereses individuales a los niños; los ven, más no los escuchan.
  • Dejan ver a los niños que no pueden enojarse con ello, pues está mal que los niños se enojen con sus padres.
  • No aceptan el éxito del niño/joven/adulto, estos no pueden ser más exitosos que el padre.
  • Los Padres Tóxicos, ejercen demasiada presión sobre los hijos.
  • Quieren ejercer el control de la vida del niño/joven/adulto.
  • De alguna forma impiden la felicidad de sus hijos, ellos no pueden ser más felices que sus padres.
  • No dejan que los hijos desarrollen y vivan sus propias hijas, no llevan una vida propia.
  • Inculcan a los hijos a depender de sus padres, para que estos nunca dejen de necesitarlos.
  • Si los niños no obedecen sus reglas y creencias tóxicas, los Padres Tóxicos reaccionan infligiendo un castigo o retirando su amor.
  • Obligan de algún modo a los niños a obedecer ciegamente las reglas familiares, o serán sujetos de ser castigados. y aún más, pueden hacer sentir a los niños como traidores a la familia por no obedecer, no importa cuán terrible sea su posición. (Ver artículo: Padre de Familia).

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Muchas personas tienen problemas para ver que la calidad de la relación con sus cuidadores, en su mayoría padres, tiene un gran impacto en su calidad de vida. Debido a que los niños tienen poco marco de referencia fuera de la familia, todas las cosas que aprenden sobre sí mismos y otros se convierten en verdades universales grabadas profundamente en sus mentes.

La investigación, entre otras, la teoría del apego, han demostrado que la relación de los hijos con tus padres tiene uno de los mayores impactos en la calidad de vida de estos. Sin embargo, como ya se mencionó, es muy difícil identificar a los Padres Tóxicos o admitir que se criaron bajo un esquema tóxico. Hay varias razones para eso, tales como:

En primer lugar, los Padres Tóxicos presentan una fachada muy normal al mundo. Por fuera parecen normales, solo por dentro están muy descompuestas. Entonces los niños necesitan ver a sus padres como perfectos, y eso puede continuar en la edad adulta. Por último, pero no menos importante, los Padres Tóxicos tienen sus propias tendencias narcisistas de verse a sí mismos como mejores padres de lo que realmente eran.

Padres Tóxicos

Otra característica resaltante, es que los Padres Tóxicos hacen reglas, juicios y causan dolor. Esa es una verdad difícil de abrazar. Es también por eso que los hijos de padres tóxicos generalmente viven en la negación, y los padres tóxicos incluso tienen un sistema de negación propio, viéndose a sí mismos desde una perspectiva mucho mejor de lo que realmente son.

La lealtad familiar es una fuerza muy poderosa en la vida de los niños, sin importar cuán corrupta y tóxica pueda ser la familia. Es mucho más fácil para un niño indefenso y dependiente sentirse culpable por haber hecho algo malo (culpa), o incluso ser malo (vergüenza), y merecer la ira de Padres Tóxicos, que aceptar el hecho de que su padre, el protector, no es confiable.

¿La toxicidad se transmite?

En efecto, debido a que los Padres Tóxicos actuales, con mayor frecuencia también tenían Padres Tóxicos. Un sistema familiar tóxico es frecuentemente “heredado o transmitido”, causando daños generación tras generación. Por consiguiente, el sistema tóxico no es algo que inventen los padres con igual características, sino más bien, es un resultado de los sentimientos acumulados, las reglas, las interacciones, y que se han transmitido de antepasados.

Padres Tóxicos

Se han observado varias formas principales de cómo los sistemas familiares tóxicos se transmiten, siendo las más comunes las que se transmiten a través de:

Repetición compulsiva: los hijos de Padres Tóxicos, tienden a dirigir la atención hacia cosas que son familiares, incluso las malas. La familiaridad proporciona una sensación de confort y estructura; se conocen las reglas, se sabe qué esperar. Es por eso que los patrones de relación con todas las personas cercanas a ellos tienden a ser los mismos que se aprendió en la relación con los padres.

Asimismo, se espera que otras personas se comporten con estos como lo hicieron los padres. En términos prácticos, eso significa que los hijos de Padres Tóxicos, buscan las mismas relaciones íntimas en su vida adulta que tuvieron con sus padres. (Ver artículo: Escuela para Padres).

Salidas de rabia: la rabia es una característica bastante común de los niños criados por Padres Tóxicos. Estos niños  tienen mucha rabia acumulada. No puede ser golpeado, humillado, aterrorizado y denigrado sin estar enojado. Como un niño no tiene forma de liberar todo el enojo, se acumula y tiene que encontrar una salida en la edad adulta, generalmente en forma de comportamiento violento, delito, manipulación (salida externa) o dolores de cabeza, depresión, enfermedad (salida interna).

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Los maltratados se convierten en el abusadores: a veces un niño asume que si poseía las mismas cualidades que el padre abusivo, podrían protegerse a sí mismos. De este modo, los niños víctimas fantasean cómo podrían protegerse actuando de la misma manera que el abusador. Al final, desarrollan los mismos rasgos dañinos que los Padres Tóxicos.

Saber que definitivamente no es una excusa para sus Padres Tóxicos, pero es bueno saberlo, especialmente para entender el panorama general, pero aún más, para no continuar el comportamiento tóxico con sus propios hijos y otras relaciones importantes a lo largo de su vida.

Tipos de Padres Tóxicos

Hay muchas formas de familias tóxicas, pero también hay tipos muy frecuentes y estándar que se ejecutan más o menos con los mismos patrones de comportamiento negativos. Se pueden poner a los Padres Tóxicos en las siguientes categorías o tipos más regulares en estas relaciones familiares:

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  • Los padres divinos: donde se ahoga la independencia del niño.
  • Los padres inadecuados: donde el niño se vuelve casi invisible.
  • Los controladores: donde el niño es solo una extensión de la familia.
  • Los abusadores verbales: que directa o indirectamente humillan a un niño una y otra vez.
  • Padres competitivos: temen que los hijos los superen.
  • Perfeccionistas: nunca están satisfechos.
  • Los abusadores físicos: donde no hay lugar donde esconderse, no pueden escapar del castigo físico.
  • El abusador activo: maltrata y abusa del niño.
  • El abusador pasivo: no hacen nada, por tanto se convierten en socios del abuso del abusador activo.
  • Los alcohólicos: donde están presentes todos los comportamientos anteriores.
  • Los abusadores sexuales: que representa la máxima traición.

Padres Divinos

Un niño no tiene forma de sobrevivir por su cuenta. Los niños son por completo dependientes de sus padres; sin sus Padres Tóxicos ellos, estarían desamparados, desprotegidos, despojados, viviendo en un estado constante de terror, sabiendo que no pueden sobrevivir solos.

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Los padres son los proveedores, los niños los necesitan; sin nada ni nadie con quien juzgarlos, un niño asume que su padre es perfecto. Y mientras un niño crea que sus padres son perfectos, se sienten protegidos, eso es un hecho psicológico. Un padre impredecible es un dios temible ante los ojos de un niño. Algunos padres asumen que pueden controlar completamente a sus hijos, simplemente porque les dieron vida.

Cuando un niño depende completamente de sus padres, la forma en que se satisfacen sus necesidades juega un papel muy importante en el desarrollo de la personalidad. Lo que también conmueve enormemente la educación en la dirección correcta o incorrecta, es cómo los cuidadores lo aceptan cuando un niño tiene alrededor de 2 años y comienza a afirmar su independencia.

En su mayor parte, los padres normales intentan tolerar la independencia o incluso alentarla. Desde el entrenamiento para ir al baño hasta los primeros “no”, así como la adolescencia rebelde, los padres normales entienden que un niño no es su extensión, sino que se está desarrollando como un ser humano autónomo.

Padres Tóxicos

En tanto, los Padres Tóxicos no son tan comprensivos; lejos de ahí, tienden a ver cualquier rebeldía, diferencias individuales, o cualquier tipo de aseveración como un ataque personal contra ellos. En lugar de enaltecer y afianzar el desarrollo saludable de un niño, lo socavan inconscientemente, generalmente reforzando la dependencia e impotencia del niño, a menudo disfrazados de la creencia de que están actuando en el mejor interés de su hijo.

Con ese enfoque, los Padres Tóxicos se convierten en padres divinos, padres imprevisibles para ser temidos y obedecidos sin importar el costo. Este entorno fomenta el desarrollo de la creencia de que el niño es malo y los padres son buenos, combinado con la creencia de que el menor es débil y los padres son fuertes, tales creencias tóxicas pueden sobrevivir a la dependencia física del niño durante mucho tiempo.

En variadas ocasiones un hijo de Padres Tóxicos puede llegar a manifestar “Mi padre solo me gritó porque quería enseñarme una lección, pero no quería lastimarme”, es un ejemplo de negación, porque la verdad sobre los padres tóxicos puede ser demasiado dolorosa para un hijo.

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Padres inadecuados

Todos los niños tienen derechos y necesidades inalienables e ineludibles básicas, como proporcionar la alimentación, el vestido y proveer de protección, pero además existen otros requerimientos y derechos que deben cumplirse para que un niño se convierta en un adulto sano. Tales como:

  • Nutrición emocional y respeto por los sentimientos, es decir, tener derecho a no sentirse como los padres.
  • Ser tratado de una manera que ayude al niño a desarrollar un sentido de autoestima.
  • Ser guiado por los límites apropiados en el comportamiento de un niño.
  • Tener derecho a cometer errores y ser disciplinado sin abuso físico o emocional.
  • Los niños tienen derecho a ser niños, a pasar sus primeros años siendo lúdicos, espontáneos e irresponsables.
  • Los padres inadecuados especialmente tienen problemas para satisfacer la última necesidad.

En tal sentido, mientras que los padres amorosos nutren la madurez de un niño, al otorgarles ciertas responsabilidades y tareas domésticas, los padres inadecuados hacen cumplir las responsabilidades a costa de la infancia de un niño, la mayoría de las veces porque no son capaces de cuidarse bien a sí mismos, debido a la depresión, la necesidad, la irresponsabilidad, falta de apoyo social, etc., lo conlleva a profundas cicatrices emocionales.

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Los niños que se ven obligados a actuar como adultos siempre se quedan cortos. Porque es imposible que un niño funcione como adulto, ya que no son adultos. Las demandas externas de los padres pronto se transforman en demonios internos con estándares imposibles y un juicio constante.

Si un padre obliga a un adulto a asumir las responsabilidades de un niño, los roles familiares se vuelven indistintos, distorsionados o incluso, invertidos. De repente, el niño no tiene a nadie a quien emular, aprender, mirar y modelar. Los niños que se ven obligados a crecer demasiado rápido, les roban su infancia. Mientras otros niños juegan afuera, despreocupados, los niños de Padres Tóxicos tienen que actuar como adultos.

Dado que los niños nunca pueden hacer responsabilidades adultas tan bien como los adultos, los niños de Padres Tóxicos, a menudo desarrollan sentimientos profundos de insuficiencia y bajo valor. Estos desarrollan una imagen interna que nunca pueden hacer lo suficientemente bien. Por el resto de sus vidas, intentan hacer felices a sus padres de alguna manera, con estándares imposibles, esforzándose en todo, siendo adictos al trabajo, perfeccionistas, etc.

Padres Tóxicos

Los Padres Tóxicos, que con su comportamiento concentran sus energías en su propia supervivencia física y emocional, envían a sus hijos el mensaje de que son los únicos importantes, que son los únicos que cuentan, lo que hace que un niño se sienta invisible. Y se siente invisible, es imposible que desarrolle un sentido de autoestima.

Los controladores

Los padres amorosos, que se sienten bien con ellos mismos, no tienen necesidad de controlar a sus hijos, bien sea niño, joven o adulto. Los Padres Tóxicos, por otro lado, experimentan el desarrollo de la identidad separada del niño como una gran pérdida. Operan por miedo al abandono y un sentimiento de insatisfacción con sus propias vidas; por eso tiran de cuerdas para mantener a sus hijos dependientes de ellos, o para tener control sobre sus vidas, al menos hasta cierto punto, incluso en la edad adulta.

El control directo de los niños implica intimidación, a menudo es humillante y los sentimientos de un niño quedan completamente subordinados a los sentimientos y demandas de los padres. Por ello, los niños criados por Padres Tóxicos que controlan en exceso, generalmente desarrollan personalidades ansiosas y temerosas , y tienen dificultades para madurar. En tales familias, el desequilibrio de poder es tremendo.

Padres Tóxicos

Por tanto, al controlar a las familias, la opinión del niño carece de valor, y las necesidades y deseos del niño son irrelevantes. Los padres que controlan, tratan incluso a sus hijos adultos como indefensos e inadecuados. Ellos encuentran muchas maneras diferentes de manipularlos, de ser constantemente necesitados, y obligando a que las cosas se hagan a su manera.

Las manipulaciones más frecuentes de control de los padres son la culpa y la vergüenza, comparan a sus hijos entre ellos, con otros parientes o incluso, con vecinos; aprovechan el dinero o la crítica constante para mantener a sus hijos dependientes y subordinados; no importa cuánto se esfuercen los niños adultos, los Padres Tóxicos, siempre les hace sentir que están haciendo algo mal; pues conocen muchas formas de extorsión emocional para hacer las cosas a su manera.

Cuando los Padres Tóxicos controlan a un niño de una manera intensa, intimidante y que produce culpa, solo quedan dos respuestas potenciales: capitular o rebelarse; desafortunadamente, ambas reacciones significan que está siendo controlado, incluso, si intencionalmente hace lo contrario a lo que sus padres exigen. La mejor solución en tales situaciones, es perseguir una rebelión saludable, este es un ejercicio activo de libre elección.

Padres Tóxicos

Los abusadores Verbales

El abuso verbal es tan dañino como el abuso físico, y en algunos casos, hace aún más daño, como nombres insultantes, comentarios degradantes y críticas constantes, suelen dejar profundas cicatrices emocionales que dificultan los sentimientos de autoestima y la agencia personal. En este sentido, se conocen dos tipos diferentes de abuso verbal:

  • Estilo directo de abuso verbal: estos son los padres que insultan directamente a sus hijos por ser estúpidos, inútiles, feos o similares; puede ser cualquier cosa, desde decirle al niño cuánto mejor sería si nunca hubieran nacido, a cualquier otro tipo de ataque que intencionalmente hiera los sentimientos del niño.
  • Estilo indirecto de abuso verbal: estos son los Padres Tóxicos que cometen abuso verbal al ser cínicos, sarcásticos, burlarse de sus hijos o realizar reproches sutiles; hacen pequeños comentarios o comentarios “inocentes” que lastiman tanto como los insultos directos. El humor positivo es una buena herramienta para unir a una familia, pero el humor que menosprecia a los demás hace daño.

Muchas veces, los padres verbalmente abusivos, racionalizan o enmascaran su comportamiento tóxico en las lecciones educativas. Solo intentan hacer que su hijo se convierta en una mejor persona, o enseñarles cómo lidiar con el mundo cruel. Pero cada niño internaliza y comienza a creer lo que sus padres dicen sobre ellos, y el abuso verbal definitivamente no le hace ningún bien a ningún niño.

Padres Tóxicos

Los competitivos

Por otro lado, las personas extremadamente competitivas tienen una gran tendencia a convertirse en padres verbalmente abusivos, pues en algún momento, temen que sus hijos los superen. Los padres amorosos y saludables experimentan la adquisición de habilidades de sus hijos con entusiasmo y alegría. Los padres competitivos, por otro lado, a menudo se sienten ansiosos, asustados y privados. Por eso empiezan a menospreciar a sus hijos; la agenda oculta de los padres es que sus hijos no pueden superarlos.

Este caso, es una situación muy similar a cuando los padres controlan a sus hijos para que sean los mejores en todo, o para que logren metas profesionales que ellos mismos nunca tuvieron la oportunidad de alcanzar. En ambos casos, la adolescencia del niño se convierte en un momento potencialmente amenazador para un padre inseguro, donde un niño necesita ser presionado, o ser controlado verbalmente para satisfacer sus necesidades.

Los perfeccionistas

Una forma especial de padres verbalmente abusivos también son los padres perfeccionistas, que nunca están satisfechos con nada, y cada error del niño es una catástrofe. No entienden que los niños tienen que cometer errores y aprender que no es el fin del mundo si se comete un error. Imponen metas inalcanzables, expectativas imposibles y reglas siempre cambiantes. Operan bajo la ilusión de que si sus hijos son perfectos, la familia será perfecta. Al final, logran lo contrario.

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Los abusadores físicos

El abuso físico, al igual que el verbal, ocurre con mayor frecuencia debido al agotamiento de algunos Padres Tóxicos, los altos niveles de estrés, la ansiedad y su propia infelicidad en combinación con una sorprendente falta de control de los impulsos. Estos Padres Tóxicos, generalmente provienen de familias donde el abuso físico era la norma, y también fueron muy maltratados de una manera u otra.

Ellos esperan que sus hijos satisfagan sus necesidades, (para ser atendidos, para no ser molestados, etc.), y cuando eso no sucede (porque simplemente no puede), atacan. Su ira se dirige más hacia sus padres, y cómo los maltrataron a ellos. Pero esa es una mala excusa, ya que toda la investigación muestra que cualquier castigo físico solo tiene efectos negativos a largo plazo en un niño. Golpear crea fuertes sentimientos de rabia, fantasías de venganza y odio a sí mismo.

El abusador pasivo

En familias tóxicas, uno de los padres suele ser un abusador activo, y el segundo es el pasivo; el pasivo no puede golpear o abusar del niño de ninguna otra forma, pero como no hacen nada para proteger al niño del abusador activo, convirtiéndose en socio del abuso. En lugar de tomar medidas para defender al niño, se convierten ellos mismos en un niño asustado, temerosos del abusador activo, actúan indefensos y pasivos.

Padres Tóxicos

Tal situación resulta en que están abandonando efectivamente a sus hijos. Los abusadores pasivos pueden y deben detener a los abusadores activos. Simplemente, no hay excusa para que un padre esté a su lado y permita que sus hijos sean maltratados. Los niños son los objetivos más fáciles; no pueden defenderse, y pueden ser intimidados fácilmente en el silencio.

Padres alcohólicos

Los Padres Tóxicos con el alcoholismo agregado, hacen todo lo anteriormente referido;  sus hijos desarrollan una alta tolerancia para aceptar lo inaceptable. El problema con la bebida lleva al desarrollo de un vínculo tóxico “secreto” especial entre padres e hijos. Beber también conduce a una destrucción de la vulnerabilidad, la confianza y la apertura en la familia. (Ver artículo: Relaciones Familiares).

Los celos, la posesividad y la sospecha, usualmente conducen a los padres alcohólicos. Los niños aprenden desde el principio que las relaciones llevan a la traición y el amor conduce al dolor. Un niño se convierte en un chivo expiatorio de todo lo que está mal con sus Padres Tóxicos.

Padres Tóxicos

Los abusadores sexuales

Este es uno de los peores tipos de Padres tóxicos, pues el incesto es definitivamente la más cruel, la más desconcertante de las experiencias humanas, y la forma más difícil de cualquier abuso. El abuso sexual, está concebido como todo tipo de contacto físico con la boca, los senos, los genitales, el ano o cualquier otra parte del cuerpo de un niño, hecho con el propósito de despertar sexualmente al agresor.

Por lo general, también abarca todo tipo de comportamiento que debe mantenerse en secreto entre un padre y el niño. Estos son muchos conceptos erróneos que existen alrededor del abuso sexual que conlleva al incesto, a saber:

  • Es una ocurrencia rara.
  • Ocurre sólo en familias pobres y sin educación.
  • Es una reacción normal a la privación sexual.
  • Las chicas jóvenes provocan ser molestadas.
  • Los abusadores sexuales suelen ser extraños.
  • Las historias de incesto, muchas veces no son ciertas y muchas otras.

Los padres, sin importar cuán tóxicos y corruptos sean, tienen el monopolio del poder y la credibilidad de la familia, por lo que el incesto se puede ocultar fácilmente. El incesto rara vez ocurre en familias abiertas, amorosas y comunicativas. En cambio, el incesto ocurre en familias donde hay mucho aislamiento emocional, necesidad, estrés, secretos y falta de respeto mutuo.

Padres Tóxicos

La única manera de que las víctimas sobrevivan a tales traumas, es montar un encubrimiento psicológico, empujando estos recuerdos profundamente en la mente inconsciente que puede no surgir durante un largo tiempo, o incluso nunca. El daño del incesto es enorme, pues conduce a que un niño se sienta sucio, dañado y diferente. A los humanos abusados ​​sexualmente se les roban las relaciones saludables y la sexualidad.

Muchos de ellos tienen sobrepeso cuando son adultos, para mantener alejado al género opuesto, y porque la masa corporal crea una falsa ilusión de fuerza y ​​poder. Cuando los Padres Tóxicos se sienten mal, a menudo buscan culpar a otros, y esos otros suelen ser sus hijos, incluyendo esta tipo de abuso tan atroz.

Cómo sanar 

Desprenderse de los Padres Tóxicos, no suele ser una tarea fácil, pero es posible hacer curar heridas originadas de este tipo de relaciones dañinas para no repetirlas con las futuras generaciones. En principio es propiciar una separación de esta vida cuando se tiene una edad adulta; la separación es un concepto emocional y no tiene nada que ver con la proximidad física.

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Esto significa no reaccionar, no tomar las cosas personalmente y no sentirse responsable por los sentimientos, aspiraciones y necesidades de otra persona. Los Padres Tóxicos pueden presionar fácilmente los botones emocionales. Eso es porque ellos son los que los ponen ahí; es más difícil no reaccionar con los Padres Tóxicos, con los  amigos y parientes, con quienes están en condiciones de igualdad.

Incluso si los hijos se mueven lo más lejos que puedan, emocionalmente aún pueden reaccionar y tener problemas en separarse, por ello lo más aconsejable es:

  • Intentar cambiarse a si mismos, sin pretender cambiar a los Padres Tóxicos.
  • Entender que su bienestar no tiene que depender de los padres.
  • Proponerse superar los traumas de la infancia, incluso si los padres siguen siendo exactamente iguales.
  • No tienen que perdonar a sus padres para sentirte mejor consigo mismos.
  • No esperar a que cambien los Padres Tóxicos, porque probablemente no sucederá; tienen que convertirte en una persona totalmente autónoma, completamente responsable de su propia vida.

En este caso los hijos deben ser conscientes de que no pueden cambiar los patrones de toda una vida de la noche a la mañana, sin importar cuán contraproducentes sean. El trabajo emocional en si mismo puede ser bastante pesado y, por lo tanto, es fácil comenzar a buscar excusas para no hacerlo. En tales casos, la desaceleración no es un problema. Solo asegúrese de no detenerse en su propósito. A tales fines se sugiere:

Padres Tóxicos

  • Tomar conciencia de sus verdaderos sentimientos, creencias y comportamientos hacia los Padres Tóxicos.
  • No use el perdón como una excusa para pretender que no sucedió, sino lamentarse activamente.
  • Deje en claro que la conducta equivocada de sus Padres Tóxicos no era su responsabilidad.
  • Practique la autodefinición, y aprenda a hacer valer su propia voluntad aprendiendo a expresar su ira.
  • Sea proactivo en la comunicación y enfrente a sus Padres Tóxicos de ser necesario, para su proceso de sanación.
  • Rompa el ciclo, y asegúrese de no imponer toxicidad a sus hijos.

Asimismo, se debe dejar de lado la necesidad de venganza, lo cual puede resultar difícil, pero es claramente un paso saludable para dar. Dejar ir las fantasías de venganza comienza con la práctica de algunas herramientas adicionales para el proceso de sanación, como son:

El perdón: este debe hacerse de la manera correcta, muchas víctimas a las que se les aconseja perdonar se sienten aún peor después de intentar hacer eso. En este caso, puede ocurrir que perdonar y olvidar solo puede significar fingir que no sucedió.

En este caso, es posible perdonar a los Padres Tóxicos, pero debe hacerse como una conclusión, no al comienzo del proceso. En primer lugar, los hijos de Padres Tóxicos deben lamentarse por el hecho de que nunca tuvieron el amor que anhelaban de sus padres. El primer paso es salir de la negación y dejar de disminuir o descontar el daño que se ha hecho.

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El perdón es eventualmente indicado cuando los padres hacen algo para ganarlo, es decir, estos deben reconocer lo que sucedió, asumir la responsabilidad y mostrar al menos algo de voluntad para hacer las paces. Pero eso no siempre sucede. Al final, la paz emocional y mental de los niños criados por Padres Tóxicos, surge como resultado de liberarse del control de este tipos de padres, sin tener necesariamente que perdonarlos.

No es su responsabilidad: absolutamente se debe dejar de lado la responsabilidad por los sucesos dolorosos de su infancia. No se es responsable de ninguna manera por el comportamiento de los Padres Tóxicos. De ninguna manera el niño fue responsable de: (Ver artículo: Comunicación Familiar).

  • La forma en que los Padres Tóxicos descuidan o ignoran al niño.
  • La forma en que los padres hicieron sentir al niño al no amarlos de forma sana.
  • Las burlas crueles o desconsideradas de los padres.
  • Los malos nombres que llamaron los padres a sus hijos.
  • La infelicidad de los padres y sus problemas.
  • La elección de los padres de no hacer nada por sus problemas.
  • La bebida de los Padres Tóxicos, y lo que hicieron cuando estaban bebiendo.
  • Los padres que golpean o abusan del niño.
  • El comportamiento tóxico es completamente responsabilidad de los padres. Incluso si no existió ninguna intención dañina, lo que cuenta es el resultado final.
  • Si el daño fue hecho por padres inadecuados, la intención es completamente irrelevante. Los Padres Tóxicos son responsables de lo que hicieron y de lo que no hicieron.

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Tomar conciencia: esto empieza por comprender la relación entre las creencias familiares y las emociones negativas es un paso importante para detener el comportamiento contraproducente. Siempre hay una fuerte reacción emocional hacia los padres, pero si estos sentimientos son demasiado fuertes o demasiado negativos, se tiende a enterrarlos para protegerse.

En las familias tóxicas, generalmente no se permite expresar sentimientos, por lo que tomar conciencia de los sentimientos hacia los padres es una tarea exigente. Por eso es muy importante que se lo tome con calma y permita que salgan lentamente los sentimientos bloqueados. Por lo general, debe sentirse un poco peor antes de poder sentirse mejor.

Las emociones sofocadas se pueden ver especialmente en altos niveles de estrés, ansiedad muscular, fatiga, dolores de cabeza, etc. A menudo se dice con el cuerpo lo que no se puede o no se quiere decir con palabras. Si su cuerpo muestra signos claros de sufrimiento emocional, es hora de abrir lentamente los sentimientos negativos enterrados. Pues las creencias conducen a reglas, los sentimientos hacen obedecerlas, y eso conduce a cierto comportamiento, incluso si es tóxico.

Para ello, primeramente se deben identificar lo que se siente hacia los Padres Tóxicos, y escribirlos. Ejemplos de tales sentimientos pueden ser:

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  • Sentirse culpable cuando no hace lo suficiente por ellos.
  • Sentirse culpable cuando no hace todo lo que le piden que haga.
  • Sentirse culpable cuando le dice que no.
  • Sentirse asustado cuando los padres le gritan.
  • Sentirse asustado cuando están enojados.
  • Sentirse asustado cuando está enojado con ellos.
  • Sentirse triste cuando los padres son infelices.
  • Sentirse triste cuando no puede hacerles la vida mejor.
  • Sentirse triste cuando a los padres no les gusta su pareja (esposa, amante, amigos …).
  • Sentir enojo cuando los padres le critican.
  • Sentir enojo cuando los padres intentan controlar.
  • Sentirse enojado cuando le dicen cómo vivir su vida.

Todos estos tipos de sentimientos negativos, si se suprimen en lugar de expresarse de manera saludable, conducen a un cierto comportamiento tóxico. Estos comportamientos tóxicos hacia los padres suelen ser quejas o tipos de comportamientos agresivos. Algunos ejemplos de tales comportamientos tóxicos hacia los padres son:

  • A menudo cede a los padres sin importar cómo se siente.
  • A menudo no les dice lo que realmente piensa.
  • A menudo no les dice cómo se siente realmente.
  • A menudo actúa como si todo estuviera bien entre nosotros, incluso cuando no lo está.
  • Está discutiendo constantemente con los padres para mostrarles que tiene razón.
  • Constantemente hace cosas que sabe que no les gusta mostrarles que es su propia persona.
  • A menudo grita, o maldice a los padres para mostrarles que no pueden controlar.

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En tal sentido, se sugiere escribir todas las quejas o comportamientos agresivos a los que se enfrenta en interacción con los padres. El siguiente paso es conectar sentimientos, comportamientos y creencias subyacentes. La mejor manera de encontrar la conexión entre los sentimientos y las creencias, es usar la palabra porque.

Esta es una técnica de piggyback que le da mucho más sentido a la reacción emocional de los Padres Tóxicos. También puede ayudarse a sí mismo preguntando por qué algunas veces. Por ejemplo, se puede decir “Me siento culpable cuando hago algo que molesta a mis padres, porque mi trabajo es hacerlos felices”.

Saber expresar la ira: en familias tóxicas, la expresión emocional no está permitida, especialmente el enojo. La ira es algo que solo los padres tienen el privilegio de exhibir en familias tan tóxicas. En consecuencia, los hijos de Padres Tóxicos comienzan a ver la ira como algo malo, feo, aterrador, destructor; pero la ira sofocada en ellos solo se acumula y se intensifica en varias direcciones posibles, como son:

  • Enterrar la ira, enfermarse y deprimirse.
  • Desviar la ira hacia el sufrimiento y el martirio.
  • Matar la ira con adicciones como el alcohol, las drogas, la comida o el sexo.
  • Explotar en cada oportunidad, dejando que la ira lo convierta en una persona tensa, frustrada, desconfiada y beligerante.

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La ira siempre significa que algo debe cambiarse, porque es una reacción humana normal al maltrato. Es obligatorio que los hijos de Padres Tóxicos aprendan a lidiar con la ira de una manera saludable. Pues hasta que no se libere la ira abiertamente de manera segura, simplemente no puede lidiar con eso. El trato saludable con la ira incluye lo siguiente:

  • Darse permiso para estar enojado, sin emitir ningún juicio.
  • Externalice su ira golpeando almohadas, gritando fotografías o teniendo diálogos imaginarios.
  • Aumenta tu actividad física.
  • Use la ira como una fuente de energía para la autodefinición, puede ayudarlo a definir sus límites.
  • Exprese su enojo de una manera saludable o hable sobre su enojo con personas seguras.

Dese el permiso de llorar: la pena es una reacción muy normal y necesaria a la pérdida. No hay curación sin pena; el primer paso es identificar sus pérdidas con el objetivo de experimentar su dolor. Es su trabajo trabajar con estos sentimientos para liberarse. Los hijos de Padres Tóxicos generalmente tienen que llorar por las siguientes pérdidas:

  • Pérdida de buenos sentimientos sobre si mismos.
  • Pérdida de sentimientos de seguridad.
  • Pérdida de confianza.
  • Pérdida de alegría y espontaneidad.
  • Pérdida de crianza, padres respetuosos.
  • Pérdida de la infancia.
  • Pérdida de inocencia.
  • Pérdida de amor.

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Si no pasa conscientemente por el proceso emocional de la aflicción, experimenta estas pérdidas casi a diario, la mayoría de las veces ignorándose y reprimendas. Luego consumen mucha energía emocional y causan un terrible daño a los sentimientos de autoestima.

Pese a ello, las personas generalmente evitan el proceso de duelo (especialmente los hombres), porque conlleva a una conmoción, rabia, incredulidad y tristeza. Todos estos sentimientos pueden volverse abrumadores y, a veces, la tristeza parece no tener fin. Incluso, podría sentirse avergonzado de la pena. Pero el dolor es una acción activa, no pasiva.

La pena le permite despegarse, curarse y hacer algo real sobre los problemas de la infancia perdida. La pena llega a su fin y le permite integrar y aceptar la realidad de sus pérdidas. Sea tan amable consigo mismo como lo sería con un amigo que estaba pasando por un momento difícil. Póngase en contacto para obtener todo el apoyo que pueda recibir de las personas que se preocupan por usted.

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Afirmar la independencia  emocional: esto significa que puede ser parte de la familia, mientras que al mismo tiempo también puede ser un individuo separado, puede ser quien es y dejar que sus padres sean quienes son. Solo cuando se sienta libre de tener sus propias creencias, sentimientos y comportamientos, que difieren de los de sus padres o de cualquier otra persona con la que tienes una relación, es emocionalmente independiente y autodefinido.

En una familia saludable, se es libre de estar de acuerdo o en desacuerdo con los padres. Los niños de familias tóxicas asumen que tienen que cortar a sus padres para ser emocionalmente independientes. Pero eso no es cierto. Los Padres Tóxicos pueden controlar a los niños, incluso sin contacto o si están muertos, simplemente porque los niños tienen reacciones demasiado fuertes a los padres, en forma de adulación o comportamiento rebelde.

La solución a la independencia emocional es simplemente aprender a defenderse, aprender a ser asertivos. Muchos individuos no se ponen de acuerdo, porque confunden la autodefinición y la autonomía con el egoísmo. No hay necesidad de sentirse culpable al tratar de satisfacer sus propias necesidades de una manera saludable. En este caso, está bien ser egoísta.

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Si desea romper los patrones de relación poco saludables con sus padres, el primer paso es enfocarse en lo que quiere en lugar de lo que sus padres quieren de usted o demandan de usted. Pues, no tiene sentido ser una buena persona para todos menos para si mismo. Tome decisiones basadas en lo que quiere y lo que necesita, en lugar de hacerlo exclusivamente en lo que sus padres quieren o necesitan.

Sepa reaccionar y responder: cuando solo reacciona, actúa sin pensar, escuchar y explorar todas las opciones que tiene. Por lo general, todos los seres humanos actúan con mayor reactividad cuando se sienten amenazados o agredidos emocionalmente. El comportamiento reactivo es así el más intenso con los padres. No obstante, el comportamiento reactivo generalmente hace aún más daño.

Cuando se actúa de manera reactiva, las reacciones emocionales a menudo no son proporcionales a los eventos que las provocaron. Percibe incluso una pequeña sugerencia como un ataque personal, una pequeña crítica constructiva como un fracaso personal. Si se siente bien solo si la otra persona acepta completamente su opinión, si obtiene la aprobación completa que desea tan profundamente.

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Por otro lado, lo opuesto a ser reactivo es ser proactivo o receptivo. Así cuando responde, está pensando y sintiendo. No dejando que los sentimientos le lleven a actuar de forma impulsiva. Además de eso, la capacidad de respuesta permite mantener su sentido de autoestima, sin importar lo que la otra persona diga. La capacidad de respuesta le pone de nuevo en control de su vida en gran medida. Hay dos formas de comunicarse:

  • Practicar respuestas no defensivas,
  • Practicar declaraciones de poder.

Mientras busque la aprobación de sus padres, actuará de manera reactiva; pero si trata de hacerles ver su punto de vista, reacciona de una manera emocionalmente destructiva. Sólo si mantiene la calma y se niegan a ser sellado, conservará el poder. Solo una respuesta no defensiva puede evitar que el conflicto se intensifique y muestra su verdadera fuerza interior. Por lo tanto, el trabajo es practicar una respuesta no defensiva con los Padres Tóxicos. Algunos ejemplos de respuestas  no defensivas serían:

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  • Oh, ya veo.
  • Eso es interesante.
  • Ciertamente tienes derecho a tu opinión.
  • Siento que no lo apruebes.
  • Déjame pensar sobre eso.
  • ¿Por qué no hablamos de esto cuando no estás tan molesto?
  • Siento que estés herido (molesto, decepcionado).

En el momento en que discuta, se disculpa, explica o intenta que otras personas cambien de opinión, les entrega el poder. Pueden ser los padres o cualquier otra persona. Incluso, si le pide a alguien que perdone o comprenda, le da el poder de retener lo que está pidiendo. Pero con una respuesta no defensiva, no está pidiendo nada, y cuando hace eso, simplemente no puede ser rechazado.

La otra forma de responder en lugar de reaccionar es comunicarse con declaraciones de posición. Las declaraciones de posición expresan claramente lo que piensa y cree, lo que es importante para usted, lo que está dispuesto a hacer y lo que no, y lo que es negociable y lo que no es negociable.

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La confrontación: el propósito de una confrontación con los Padres Tóxicos, no es tomar represalias, castigarlos, reprimirlos, descargar la ira sobre ellos o recibir comentarios. La finalidad de una confrontación es:

  • Enfrentarlos.
  • Vencer el temor de la confrontación.
  • Decir la verdad.
  • Determinar qué tipo de relación quiere tener con ellos de ahora en adelante.

Ahora bien, debe hacer la confrontación por si mismo, no por ellos, y ver la confrontación como exitosa, simplemente teniendo el coraje de hacerlo. La razón vital para confrontar a los Padres Tóxicos, es que lo que no devuelve, lo pasa. Si no lidia con su miedo, culpa y enojo con los padres, simplemente lo repetirá con la pareja o incluso, con los hijos.

En tal sentido, puede enfrentarse a los padres de manera constructiva escribiendo una carta o hablando con ellos cara a cara. De cualquier manera, la idea principal es comunicarles cuatro cosas importantes:

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  • Lo que te hicieron.
  • ¿Cómo se sintió al respecto en ese momento?
  • Cómo afectó su vida.
  • ¿Qué quiere hacer de ahora en adelante?

La reacción más frecuente de los Padres Tóxicos es un contraataque. Las respuestas más frecuentes son algo así como: nunca sucedió, fue culpa tuya, dije que lo sentía, hicimos lo mejor que pudimos, mira lo que hicimos por ti, cómo puedes hacerme esto , etc. La confrontación suele llevar a tres posiciones potenciales:

  • Los padres admiten lentamente sus errores, y el daño que han hecho y tratan de repararlo.
  • Los padres cortan la comunicación con los niños, porque todo es demasiado doloroso para ellos.
  • Algo en el medio sucede.

Muchas veces, es necesario interrumpir la confrontación, porque los Padres Tóxicos comienzan a torcer las palabras, acusan, gritan o incluso, rompen muebles, amenazan y le hacen sentir loco. También debe estar preparado para que sus padres puedan sacarle de sus vidas, negarle o responder con otras reacciones drásticas. Sucede, pero no tan a menudo como se podría pensar. Pero debe estar preparado para que eso suceda.

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Es una respuesta bastante lógica, ya que no serían Padres Tóxicos si tuvieran la capacidad de escuchar,  ser responsables y respetar los sentimientos de los demás. Pero recuerde, lo importante en la confrontación no es su reacción, sino su respuesta. Si logra resistir ante la furia, acusaciones, amenazas y manipulaciones de culpa de sus padres, experimentará tu mejor momento.

En la confrontación, su trabajo es aferrarse a su realidad, y asegurarse de que no vuelva a los patrones reactivos y defensivos, sin importar lo que hagan sus padres. En la mayoría de los casos, ocurre algo en el medio (entre asumir la responsabilidad y negar por completo), lo que le brinda un excelente punto de partida para redefinir la relación con sus padres, y hacer cumplir algunas reglas y límites.

No seguir el juego: a menudo es una acción en vano, tratar de que los Padres Tóxicos cambien. Lucha por hacer lo que sea necesario para que se vuelvan cariñosos y aceptados por usted. Haría cualquier cosa para escucharlos decir que le aman y que están orgullosos. Sin embargo, no sucede, esta lucha puede agotar su energía diariamente, y llenar su vida de dolor. Entonces, deje de jugar este juego.

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Simplemente hay que dejar de intentar que los padres cambien, con la esperanza de que esta sea la única manera de sentirse mejor consigo mismo. Dejar de intentar averiguar qué se supone que debe hacer para obtener su amor, porque no hay nada que realmente pueda hacer. Dejar de ser emocionalmente reactivo con ellos y, en cambio, vivir una vida proactiva, según sus propios términos.

Es posible que el niño interior, todavía se aferre a la esperanza de que algún día los padres vean lo maravilloso que es y le den todo su amor incondicional. Tal vez es hora de dejar de lado esta fantasía. En lugar de ello, hay que esforzarse por convertirse en una persona autodefinida y asertiva. Cuanto más autodefinido e independiente sea, menos le va a gustar a sus Padres Tóxicos, pero también tendrán menos control sobre su vida.

Romper el ciclo tóxico: una vez que rompan los viejos patrones tóxicos, estará mucho más abierto y disponible para una relación verdaderamente abierta y amorosa, hacia si mismo y hacia los demás. Finalmente puede amarse a si mismo. Cuando se rompe el ciclo, deja de actuar como una víctima o deja de actuar como un padre abusivo o inadecuado.

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Por tanto, dejará de ser un niño indefenso y dependiente con sus parejas, hijos, amigos, colegas, figuras de autoridad y padres. Finalmente, puede estar más disponible emocionalmente en sus relaciones, especialmente con sus hijos; tendrá la oportunidad de desarrollar un estilo de apego seguro y sano.

Como se ha referido de forma reiterada, los hijos de Padres Tóxicos generalmente se comportan de forma tóxica con otras personas en sus relaciones: ya sean cónyuge, hermanos, amigos, etc. Disculpándose con todas las personas a las que ha lastimado y con todos los errores que cometió (especialmente con sus hijos, si los tiene), es una parte importante de romper el ciclo.

Se debe acotar al respecto, que el amor genuino crea sentimientos de calidez, placer, seguridad, paz interior, así como estabilidad emocional; estas son también las conductas de amor que debe procurar difundir entre las personas que ama y la humanidad entera. Pero recuerde, convertirse en un verdadero adulto amoroso no es un proceso lineal, sino un camino en el que avanza hacia arriba, hacia abajo, hacia delante, hacia atrás y hacia adentro.

 Padres Tóxicos

Con seguridad, se fallará y se cometerá errores en el camino, lo importante es estar presto a corregir cuando se detectan. Una gran cantidad de auto reflexión y un comportamiento proactivo definitivamente pueden ayudar en este camino de convertirse en un adulto saludable. Nunca estará completamente libre de ansiedad, miedo, culpa y confusión, porque nadie lo está. Pero los demonios sembrados en su interior por Padres Tóxicos, ya no controlarán su vida.

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